Son las 6 a.m., me desperté a causa del ruido de mi reloj digital programado para sonar en ese momento. Al lado de mi cama estaba mi iPad, conectado a la red inalámbrica de mi casa, listo para permitirme iniciar una conexión en Messenger y revisar mi correspondencia electrónica con 2 o 3 tocadas de mi dedo. Tomé una ducha, presioné un botón y el sistema de agua caliente ya estaba activado. Luego, me dirigí a la cocina, saqué algunos embutidos, que piqué la noche pasada, del refrigerador y los coloqué en un sandwich que fue calentado por un minuto en el horno microondas. Mamá encendió la cafetera y, después de un rato, estaba listo para disfrutar un habitual y delicioso desayuno. Al terminar la comida, tomé mi celular, mantuve presionado la tecla del número 2 y automáticamente mi celular estaba contactando a Chicha para molestarlo y preguntarle la ubicación del salón. Finalmente presioné el boton ubicado en el mismo dispositivo del intercomunicador y su sistema ya me permitía que la reja me espere abierta en el primer piso. ¿No crees que muchas de esas cosas suenan bastante comúnes en tu vida?, pero, ¿te imaginas despertándote a las 4 am, caminando al río para bañarte? Si quisieras calentar el agua tendría que llevar tu balde, cargarlo a casa y hervirlo por un buen tiempo en una caldera y, ni qué decir de los alimentos, los cuales deberían ser preparados al instante para que no se malogren con el pasar de las horas.
Detrás de todas las comodidades y hábitos que en la actualidad tenemos, corre un sin fin de estudios que hicieron posible que la ciencia se ponga al servicio del ser humano y haga su vida mucho más fácil, sencilla y cómoda, diseñando sistemas y tecnologías que se acomoden a ellos, a sus necesidades y a sus costumbres. Tú no te has dado cuenta, pero vives en una realidad donde el esfuerzo cotidiano es mínimo, y si no te has dado cuenta de esos beneficios que gozas día a día, es gracias a la Interacción Humano-Computador, la cual, según wikipedia, es una disciplina encargada del diseño, evaluación e implementación de los aparatos tecnológicos interactivos, estudiando el mayor número de casos que les pueda llegar a afectar y cuyo objetivo es que la interacción que tengas con la tecnología sea más eficiente y de mayor satisfacción, sin que tengas que ser un erudito o un genio que necesite quemarse el cerebro para entenderla o utilizarla.En definitiva, la IHC te permite que tú y la tecnología convivan en armonía y amor, día a día y, si saliera una tecnología nueva o si fueras un completo desentendido en el tema, no sufras tanto para que aprendas y pertenezcas al mundo de hoy... ¡pero ten cuidado! La tecnología puede ser peligrosa, no querrás a tu abuela llamándote por celular cada 10 minutos o a tu mamá asediando tu vida por Facebook, ¿o sí?

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